domenica, Settembre 26

Un millón de soldados rusos para liberar Cataluña Según las autoridades españolas, Putin habría ofrecido 10.000 soldados a Puigdemont para apoyar el proceso de independencia de Cataluña. España hace otro ridículo monumental en Europa

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Resulta penoso tener que explicar una película de espías cuando la pandemia está matando a miles de ciudadanos y destrozando las economías de todo el mundo. Pero es que en España pasan cosas inauditas: por ejemplo, mientras de día los ministros reclaman prudencia, distancia social y confinamiento de la población, de noche celebran fastuosas cenas con ciento cincuenta comensalesentre políticos, banqueros y periodistas influyentes. Ello, ¡en pleno toque de queda!

Pero eso no es nada comparado con los delirios de ciertas autoridades. El pasado miércoles, unos jueces con espíritu mesiánico (todo por la patria) ordenaron a la Guardia Civil hacer una serie de registros y detenciones absolutamente increíble. Se trataba de destapar una supuesta conspiración rusa para enviar soldados de Putin a luchar por la independencia de Cataluña. Asimismo, se acusaba a dirigentes catalanes de haber tenido conversaciones con Julian Assange y Edward Snowden. En ambos casos, el objetivo habría sido tratar de desestabilizar la Unión Europea.

A los iluminados que ordenaron las detenciones y los interrogatorios no se les ocurrió nada mejor que designar la operación con el nombre ‘Volhov’, en recuerdo de una batalla que la ‘División Azul’ franquista, junto a los soldados de Hitler, libraron contra el ejército soviético. Algunos militares sueñan con un pasado heroico, que para ellos consiste en luchar contra los bolcheviques junto a los nazis.

El disparate no puede ser más grotesco. Que algunos catalanes hayan soñado con una trama internacional para implementar la República Catalana es plausible, pero que haya algo de cierto en estas acusaciones es absolutamente inverosímil. Si Putin hubiera ofrecido 10.000 soldados a Puigdemont (hipótesis extravagante donde las haya) es evidente que el presidente de Cataluña nunca los habría aceptado. Puigdemont avisó desde el primer día que la violencia era inaceptable para alcanzar cualquier objetivo político.

Si las autoridades españolas pretendían desprestigiar el movimiento catalanista vinculándolo a la Rusia de Putin, se han cubierto de gloria: lo único que habrán conseguido es crear un conflicto diplomático. La Embajada rusa no sólo ha desmentido la hipótesis de los soldados de Putin, sino que la ha ridiculizado.

En el mensaje de respuesta, los rusos han aludido a que los supuestos soldados no serían 10.000 sino un millón, y serían transportados en aviones ‘Mosca’ y ‘Xato’: unos modelos de diseño ruso que se fabricaron en la Cataluña republicana de 1936 para combatir el alzamiento militar de Franco. Es evidente que la mención a la batalla de Volhov, a los rusos no les ha hecho pizca de gracia.

Todo esto es risible, ridículo a ojos del mundo. A los catalanes, sin embargo, ya no les sorprende nada: disparates como estos los han visto con frecuencia desde hace años. Son cientos los activistas catalanes que han sido detenidos, muchos de ellos acusados de terrorismo, y que después de pasar meses en prisión preventiva han quedado en libertad sin cargos.
El Estado español siempre reacciona furiosamente ante las contrariedades; la semana pasada se conoció la absolución del Mayor Trapero, para quien los fiscales ‘patriotas’ pedían largas penas de prisión: la acusaban de ser el brazo armado del independentismo. El juicio dejó claro como el agua que las acusaciones eran falsas y que las declaraciones de los responsables de la Guardia Civil no tenían credibilidad alguna. La respuesta de la Guardia Civil consistió en subir el tono e inventarse una película de espías rusos.
Entre los jueces del Tribunal Supremo, fiscales, ministros del interior y comisarios de policía hay individuos con mucha maldad. Nada nuevo por Oeste. Pero todavía son capaces de sorprendernos por tener tan pocas luces. 

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Sull'autore

Docente della Universitat de Vic, Departament d'Economia i Empresa

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