mercoledì, Settembre 22

Telecom Italia abandona protagonismo en Argentina field_506ffb1d3dbe2

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Otra de las grandes preguntas que surgen por estos días es quién es David Martínez, el mexicano que lidera el fondo de inversión Fintech. En octubre de 2015, antes que se concretara la derrota electoral del oficialismo, el ente regulador que tenía Argentina para aprobar estos traspasos rechazó, por unanimidad, la oferta del empresario mexicano David Martínez para comprar una participación de control en Telecom Argentina SA a Telecom Italia. El argumento es que Fintech no estaba calificado para ejecutar un negocio de las telecomunicaciones. Incluso se dijo que un fondo de inversión no podía garantizar el funcionamiento normal de una empresa de telecomunicaciones. “Fintech Telecom LLC fue constituida en Delaware menos de un mes antes que Telecom Italia aceptara la oferta”,  dijeron. Y concluyeron: “Carece de experiencia y calificaciones para dirigir la compañía”.

David Martínez es el dueño de Fintech Advisory, un fondo que se dedica principalmente a la compra y venta de deuda soberana y que es accionista de Cablevisión, la principal fuente de ingresos del Grupo Clarín, el mayor grupo de medios de comunicación del país. Técnicamente, Fintech sería un “fondo buitre”, que de la mano de su dueño ha sabido oscilar entre los habitantes del poder político en Argentina, oficialistas y opositores.

Ingeniero, con un MBA de Harvard, el mexicano supo ser seminarista de los Legionarios de Cristo, en Roma, aunque se alejó de la actividad apenas 6 meses después. Hoy es un verdadero fantasma de Wall Street, pues cultiva el perfil bajo como único credo espiritual. Ha dedicado inversiones para no aparecer en los motores de búsqueda de Internet y el anonimato hace que su rostro sea el de un desconocido. Su gran negocio es comprar deuda de empresas privadas o estatales al borde de la quiebra, generalmente entre 20% y el 30% de su valor nominal, apostando a la posibilidad de los deudores de regularizar sus finanzas y salvar de una cesación de pagos. Esta habilidad lo ha destacado entre los agentes bursátiles y financieros del continente.

Hace dos años la fundación Monte dei Paschi di Siena anunció la venta del 4,5 % del banco que lleva ese nombre (MPS) al fondo Fintech Advisory, de David Martínez Guzmán. En aquel momento la comunicación institucional hablaba de “nuevos socios estratégicos que garantizarán la estabilidad del orden societario del grupo”. Martínez es considerado el mexicano más influyente de Wall Street.

En Nueva York vive en un dúplex valuado en 45 millones de dólares, en el exclusivo Time Warner Center, un gigante de 55 pisos que alberga un centro comercial, oficinas para 1700 empleados, un hotel cinco estrellas, un auditorio para conciertos y los estudios de televisión de la cadena de noticias CNN. Sus negocios en Argentina empezaron en 1994 cuando compró directamente del gobierno bonos de deuda con vencimientos a 8 y 37 años por un valor de 834 millones de dólares. En 2006 accedió a Cablevisión, al adquirir el 40% de la empresa.

Ahora ya colocó su diversificada pata en las grandes ligas de las telecomunicaciones. Desde allí está frente a frente con otro gigante de la economía de México, Carlos Slim, quien posee Claro, además de ser uno de los tres hombres más ricos del planeta. La economía argentina verá si es tan capaz de soportar a ambos actores para que puedan mejorar los servicios en estas áreas, tan sensibles y tan desinvertidas. El momento del recambio exige mayor competitividad y acceso a las nuevas tecnologías de la información. Quizá es lo único en lo que coincidan Carlos Slim y su compatriota, el fantasma Martínez, como le dicen varios políticos, hoy opositores, ayer oficialistas. La zanahoria es más que considerable: un mercado anual, el de las telecomunicaciones, que mueve 2.700 millones de dólares en Argentina. Y que va subiendo a medida que el desarrollo de las nuevas tecnologías se incorpora a la realidad de un país que ha estado en las márgenes.

 

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