domenica, Agosto 1

Señor Borrell, no nos haga reír! Cinismo y doble vara de medir los derechos humanos por parte del jefe de la diplomacia europea. El cinismo europeo no tiene límites

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Qué fácil lo tuvo Sergei Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores ruso, para contestar a José Borrell, jefe de la diplomacia europea: cuando el nacionalista Borrell criticó a su homólogo ruso por el encarcelamiento del opositor Alexei Navalni, Lavrov sólo tuvo que recordar que en Europa también hay presos políticos(concretamente, activistas culturales, sociales y cargos electos catalanes), precisamente fruto de la incapacidad de los gobiernos españoles de resolver democráticamente los conflictos políticos ¡

Y vaya cinismo el de Borrell, cuando en el Parlamento Europeo recibió las críticas de muchos eurodiputados por el fracaso de su viaje a Rusia! Dijo que no se podía comparar la situación de Navalni, primero envenenado y actualmente encarcelado, con el de los opositores catalanes. Y por qué los casos no se pueden comparar? Según Borrell, porque algunos de los catalanes pudieron participar en la campaña electoral de las elecciones legislativas que se celebraron ayer, en Cataluña; y tres más estaban en el Parlamento Europeo, justamente criticándole a él.

, señor Borrell: algunos presos políticos han podido salir unos días de prisión y participar en la campaña: porque como ya llevan más de tres años en la cárcel, ya han cumplido una cuarta parte de la condena que el Tribunal Supremo les impuso vengativamente. Y es que las instituciones penitenciarias en Cataluña dependen del Gobierno catalán, y, cumpliendo todos los requisitos necesarios, los presos accedieron al tercer grado que les permite salir de día de la cárcel; aunque saben perfectamente que la fiscalía impugnará este tercer grado, que el Tribunal Supremo español dará la razón a la fiscalía – como ya hizo pocos meses atrás- y que muy pronto se les volverá a denegar el permiso -que sí se concede a los presos comunes.

Y , señor Borrell, tres de los catalanes perseguidos por la justicia española están en el Parlamento Europeo. Claro, a usted no le hizo ninguna gracia que Puigdemont pudiera hacer uso de su turno de palabra para ponerlo a usted en evidencia; ellos son eurodiputados pesar de los esfuerzos del Gobierno español, de la Audiencia Nacional y del Tribunal Supremo que han hecho todo lo que han podido para evitarlo, con demandas de extradiciones, suplicatorios y órdenes europeas de detención. Sí están en Estrasburgo es gracias al buen sentido de los tribunales europeos y para desesperación del Gobierno del que usted formaba parte. Es más, también debería estar en el Parlamento Europeo el señor Junqueras, tal como dictaminó el Tribunal de Justicia de la Unión Europea; dictamen del que el Tribunal Supremo español, incomprensiblemente, hizo caso omiso.

Que usted, señor Borrell, utilice como argumento de garantía de los derechos humanos de Europa una realidad que se ha empeñado en combatir abiertamente resulta de un ridículo espantoso. Su cinismo lo pueden comprar los medios de comunicación españoles, pero ni mucho menos es aceptable para la prensa europea -ni la catalana.

Finalmente, vale la pena recordar que la libertaddel señor Puigdemont, que usted esgrime comoevidencia de plenas garantías democráticas, sólo escierta al norte de los Pirineos; en el sur seríafulminantemente detenido y encarcelado. El mismo señor Pedro Sánchez, en campaña electoral,llegó a prometer solemnemente que si él llegaba apresidente del gobierno español, Puigdemontvolvería a España atado de manos y pies (no dio detalles de cómo pensaba perpetrar el secuestro).

Señor Borrell, usted no es digno del cargo que ocupa y deja en muy mala posición la diplomacia europea. Y no nos haga reír con sus explicaciones,que la cuestión es muy seria.

Libertad para Aleksei Navalni, por todos los presospolíticos del mundo, incluidos los catalanes; y paralos cantantes perseguidos por el régimen español, como los dignísimos Valtonyic y Pablo Hasél, a quien usted no llega a la suela del zapato.

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Sull'autore

Docente della Universitat de Vic, Departament d'Economia i Empresa

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