giovedì, Settembre 16

Narcotráfico y política, el romance más polemico del verano en Argentina No hay que ser un especialista para aseverar lo que la mayoría de los argentinos no quieren

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Buenos Aires – No hay que ser un especialista para aseverar lo que la mayoría de los argentinos no quieren o no pueden o no asumen del todo: el país en los últimos años ha profundizado sus lazos con el narcotráfico, a punto tal que algunos empresarios asesinados aportaron fondos para la campaña electoral de la última presidencia de Cristina Fernández de Kirchner.

La pasada Navidad se presentó más inquietante en la cárcel de máxima seguridad de la provincia de Buenos Aires (un territorio habitado por cuatro veces más que la población de Uruguay), cuando se conoció la fuga de 3 presos, condenados por uno de los casos más resonantes, en relación con el tráfico de efedrina, debido a la importación de precursores químicos para la producción a gran escala de cocaína sintética, bajo la tutela de organizaciones criminales de México.

En una presentación a cargo de Marcelo Fabián Sain, Jefe de la Policía de Seguridad Aeroportuaria de Argentina, en el Seminario sobre el Tráfico Ilícito de Drogas en Aeropuertos, amplió lo que suele ser más que una sospecha: “La evidencia reclama una nueva mirada, global y específica, con visos de innovación. Debemos partir de una consideración fundamental: el crecimiento y la complejidad del narcotráfico a nivel global  está determinado por la fabulosa demanda de drogas ilegales que se sostiene y amplía continuamente en los países centrales, los de mayor desarrollo económico. Y en particular aquellos países del mundo occidental en cuya sociedades se han estructurados mercados de consumo minorista cada vez más extensos y diferenciados”.

Uno de los periodistas más influyentes de Argentina, Jorge Lanata, escribió en su columna de diario Clarín, que el ex Jefe de Gabinete de Cristina Kirchner, Aníbal Fernández “fue (¿o es aun?) el jefe (¿intermedio? ¿principal?) de una banda vinculada con el narcotráfico. Los testimonios, las declaraciones, los hechos son por demás evidentes. El único motivo por el que hasta ahora pudo eludir a la Justicia fue la venalidad de los jueces, su docilidad al poder político de turno”.

La opinión de la especialista Cecilia González, periodista nacida México con residencia en Argentina, desde donde es corresponsal para varios medios de comunicación, es más que autorizada. Autora de una suerte de best seller sobre la materia, el libro “Narcosur”, para González, a partir de la aceptación oficial de la flamante gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, acerca del enquiste del narcotráfico en áreas de la política argentina, “no ha cambiado nada, salvo el discurso”.

En su opinión, “en todo el mundo el narco y la política van de la mano. Y es evidente que el narcotráfico no podría haberse fortalecido sin el aval, la complicidad o el liderazgo de dirigentes políticos”. Le pregunté sobre cómo el actual presidente Macri podía combatir esta relación, a la que ha aludido en distintas oportunidades, incluso durante su primer discurso como presidente frente al Congreso: “El problema de origen que tiene Macri  es que es uno de los tres ejes de su gobierno es  terminar con el narcotráfico. Yo la considero una meta imposible, ya que ningún país lo ha hecho. Con esa idea, Macri atrasa décadas en un debate internacional que ahora va por otra vía, ya que lo que se discute son nuevas formas de regulación del mercado de las drogas, entre ellas la legalización o la descriminalización de los usuarios de drogas para que sean atendidos como enfermos y dejen de ser tratados como delincuentes”.

La fuga de los 3 condenados de una prisión de máxima seguridad se relaciona con un hecho que conmoverá a la sociedad: dentro de unos meses comenzará el juicio público contra José Luis Granero, ex titular de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la lucha contra el Narcotráfico. Se trata de un hombre clave para conocer detalles de la llamada “ruta de la efedrina”.

Sobre el particular, la autora del libro “Narcosur”, entre otras publicaciones, comenta: “El juicio va a ser muy importante para develar, hasta donde sea posible, las conexiones políticas de la ruta de la efedrina, que fue uno de los casos del narcotráfico más importantes de los últimos años en Argentina. Granero es el funcionario de más alto nivel que ha sido acusado formalmente de participar en el narco, y antes que él, los jefes de las policías de Córdoba y Santa Fe”, entre los dos distritos más grandes del país, fuera de Buenos Aires.

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