sabato, Aprile 10

La Barcelona de Carlos Ruiz Zafón Homenaje al escritor Carlos Ruiz Zafón, que convirtió en brillantes novelas hechos acaecidos en la Barcelona de la posguerra

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Este mes de junio ha fallecido Carlos Ruiz Zafón, extraordinario escritor barcelonés que ha dejado para la posteridad los cuatro libros que conforman la saga de “El Cementerio de los Libros Olvidados”. Las decenas de traducciones, los millones de ejemplares vendidos y el reconocimiento de la crítica internacional hacen innecesario presentar “La sombra del viento” y los volúmenes que le siguen. La prodigiosa originalidad del planteamiento, la capacidad para engarzar las múltiples tramas de la historia y la riquísima caracterización de sus personajes solo están al alcance de un autor tocado por un ángel, como ángel parece también Andreas Corelli, uno de sus misteriosos protagonistas.

Pero es el cuarto volumen de la serie, “El laberinto de los espíritus” el que más anonadado deja al lector; en primer lugar, porqué apareció en 2016, quince años después que “La sombra del viento” y en él, todas las tramas redoblan su sentido; para un lector corriente resulta inverosímil que toda la estructura de la tetralogía estuviese en la mente del autor antes de empezar la redacción; sin embargo debió de ser así. Y en segundo lugar, por la gravedad de los crímenes que la historia cuenta, perpetrados por los más altos cargos de la administración franquista. Se trata de narrativa de ficción, claro. Pero para el periodista que solo puede publicar hechos demostrados y no dispone de documentos con valor probatorio ante un juez, la novela puede ser el instrumento que permite arrojar luz sobre fechorías que en su momento no pudieron ser investigadas. En la España de Franco, igual que en el Chile de Pinochet, miles de personas desaparecieron inexplicablemente. En España, cuando se acabó la Dictadura, los mismos altos cargos que se habían beneficiado de ella pilotaron la transición a la democracia. Muchos crímenes quedaron sin juzgar, muchas desapariciones sin esclarecer y muchos cadáveres siguen enterrados en fosas comunes. “El laberinto de los Espíritus” es una novela y todos los personajes son de ficción; sin embargo, los crímenes de los mandamases del régimen están ahí, y los métodos de la Brigada Política del Tribunal del Orden Público, que era la policía política de Franco –como los de los inspectores Fumero y Hendaya- también.

En enero de 1977 el presidente del Gobierno de España firmó tres decretos-ley: el primero para abolir el Tribunal del Orden Público; el segundo, para crear la Audiencia Nacional. El tercero, para transferir todos los funcionarios, archivos y funciones del TOP a la Audiencia Nacional, que hoy investiga, detiene y juzga a numerosos ciudadanos que se manifiestan contra la Monarquía, la Constitución o a la guerra sucia del estado. El actual Presidente del Gobierno reconoció, hace pocas semanas, la existencia de una policía “patriótica” que se resiste a ser desmantelada. La CIA ha identificado un presidente anterior, Felipe González, como cómplice de terrorismo de estado.

Leer a Ruiz Zafón es un placer enorme: no hay mayor deleite (en sentido literario) que el de recrearse con la pirotecnia gramatical de sus diversos personajes, que envuelven en frases desternillantes agudas observaciones filosóficas. También es un ejercicio de memoria histórica: permite recordar la angustia que sufrieron los barceloneses bajo el peso de las bombas fascistas en 1938 y bajo la represión de la Dictadura; y es una potente denuncia de un régimen opresor que, a pesar de la transición democrática, se resiste a desaparecer del todo.

Cuatro libros que, desde luego, no pueden acabar en el Cementerio de los Libros Olvidados.

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Sull'autore

Docente della Universitat de Vic, Departament d'Economia i Empresa

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