sabato, Aprile 10

España, Tribunal Supremo español: No es jurisprudencia, es jurisvenganza El Tribunal Supremo español obliga a repetir el juicio contra Arnaldo Otegui, a quien el Tribunal Europeo de Derechos Humanos había dado la razón

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En septiembre del 2011, la Audiencia Nacional española condenó los vascos Arnaldo Otegui,Jacinto García, Rafa Díez Usabiaga, Zabaleta Tellería y Rodríguez Torres a prisión e inhabilitación para cargo público.
El delito probadoera el de pertenencia a banda armada. Les acusaban de intentar reconstruir la banda ETA, aunque Otegui y sus compañeros llevaban tiempo reivindicando el fin de la violencia y la resolución del conflicto vasco por vía política. ETA anunció su renuncia a la lucha armada en octubre de 2011.

En noviembre de 2018, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos sentenció que en 2011 la Audiencia Nacional española había vulnerado el derecho de Otegui a tener un juicio justo.
El TEDH confirmaba que unos comentarios de la magistrada Ángela Murillo sobre las declaraciones de Otegui evidenciaban su animadversión contra el acusado, y por tanto, Murillo no debía ser competente en la causa.
Cuando llegó la sentencia de Estrasburgo,Otegui ya había cumplido íntegramente la pena de seis años y medio en prisión de Logroño. De un Estado democrático, lo único que podría esperarse sería la rehabilitación inmediata de Otegui y una reparación por el encarcelamiento injusto. No llegó ni una cosa ni la otra.

Hoy, Otegui, -inhabilitado hasta el 28 de febrero de 2021- es un personaje con ascendencia sobre el movimiento independentista y de izquierdas del País Vasco; su grupo político (Bildu) ha dado el visto bueno a los presupuestos generales del Estado para el año 2021 y él persiste en su objetivo de negociar una salida al conflicto entre el País Vasco y España.

Pues bien: en un acto de perversión absoluta, la Sala Penal del Tribunal Supremo español, presidida por Manuel Marchena, ha decidido repetir el juicio a Arnaldo Otegui.

Pisoteando los más elementales principios del Derecho, el TS utilizará la sentencia de Estrasburgo no para reparar la injusticia perpetrada, sino para hacerla mayor: la usará comoexcusa para saltarse el artículo 4.2 del protocolo número 7 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, según el cual ningún ciudadano puede ser juzgado dos veces por los mismos hechos.

Las pruebas de que el Estado de derecho está resquebrajado en España son abundantes.
Ejemplos: aunque el Tribunal de Justicia de la Unión Europea sentenció que el eurodiputado Oriol Junqueras tenía inmunidad parlamentaria cuando fue condenado, el Tribunal Supremo lo mantiene en prisión. Este será la cuarta Navidad que Junqueras pasa entre rejas. Además, el mismo TS le ha denegado el tercer grado penitenciario, que le permitiría salir de la cárcel durante el día para ir a trabajar. El TS ha hecho lo mismo con todos los organizadores del Referéndum del 2017 (a pesar de que la organización de un referéndum no tiene tipificación en el código penal español). Más ejemplos: el despacho de Gonzalo Boye, abogado de Puigdemont, ha sido asaltado y registrado dos veces con total impunidad y los hechos no se investigan. Ahora, la Audiencia Nacional está buscando desesperadamente indicios que incriminen al abogado en un asunto de narcotráfico.
Más ejemplos: El joven madrileño Dani Gallardo hasido condenado a más de cuatro años de prisión por haberse manifestado en apoyo de los presos políticos
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La lista es interminable.

Otegui siempre había denunciado la injusticia de su encarcelamiento. El Tribunal Europeo le dio la razón. El Tribunal Supremo debería disculparse. Pues no, esta semana el TS ha decidido volver a sentarle en el banquillo. Está diciendo: “que los tribunales europeos dictaminen lo que quieran, que yo haré lo que me salga de la toga.”

La decisión de repetir el juicio generará jurisprudencia. Los presos y exiliados políticos catalanes confían en la justicia de los tribunales europeos. Cuando el Tribunal Europeo de los Derechos humanos les exculpe, la represión española todavía no se habrá acabado.
Por definición, la doctrina del más alto de los tribunales debería estar inspirada por la prudencia. En el caso español, evidentemente está inspirada por el escarmiento. Si alguien cuestiona la unidad de España, el estado exige venganza. A falta de Generalísimo, el señor Manuel Marchena se arroga el papel de Caudillo de los vengadores.

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Sull'autore

Docente della Universitat de Vic, Departament d'Economia i Empresa

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