Chile y el caso Karadima field_506ffb1d3dbe2

El protagonista de la película es un médico, padre de familia, que llegó a El Bosque cuando tenía 17 años, atormentado con una situación familiar inestable. La parroquia se convierte en el lugar donde se siente en calma y el padre Karadima en su mentor. El primer abuso sucede en medio de una confesión, y seguirán incluso cuando tiene mujer e hijos.

Cuando una persona es abusada, pueden pasar años” hasta que se da cuenta y decide salir de esa situación, explica Matías Lira, quien apunta al “síndrome de Estocolmo” que padecen los “raptados” por Karadima en El Bosque.

Como explica Lira, hay ‘víctimas ocultas’ que han decidido no hablar o hacerlo sin reconocimiento público. El caso comenzó incluso antes de que se denominara ‘caso Karadima’, pues desde 2003 algunos feligreses y sacerdotes presentaron denuncias contra el cura. Tres de ellos, James Hamilton, Fernando Batlle y Juan Carlos Cruz, se unieron a una ONG estadounidense para denunciar los abusos sexuales.

El primero en abrirse fue el proceso criminal, que se cerró en diciembre de 2010, sin que los denunciantes fueran citados. El juez lo sobreseyó, considerando delitos prescritos.

Paralelamente se desarrolló el proceso canónico, investigado por el Vaticano, quien declaró culpable a Fernando Karadima en febrero de 2011 por los abusos sexuales cometidos. Lo condenó a «una vida de oración y penitencia» en el Convento de las Siervas de Jesús de la Caridad en Santiago sin poder ejercer el ministerio público. Sin embargo, en diciembre de 2014, un abogado fotografió a Karadima celebrando una misa en el recinto.

La justicia penal reabrió el caso en marzo de 2011, donde se investiga también una arista económica por el pago a testigos a cambio de que guardaran silencio. Además, en septiembre de 2013, se abrió otro proceso civil contra el Arzobispado de Santiago por negligencia.